Mascarillas “made in Salamanca” para frenar al coronavirus

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Una pequeña empresa textil de Béjar comenzó a producirlas en marzo para abastecer al mercado nacional. Desde entonces, ha vendido más de dos millones de unidades.

El año 2005 es recordado como el del “dumping” chino en el comercio textil español. Ese ejercicio, se liberalizó el sector en todo el mundo, lo que propició la entrada masiva de artículos del gigante asiático y otros países como India o Pakistán a precios mucho más baratos que los producidos en España dado que su normativa laboral, mucho más relajada, les permitía ahorrar en costes. El efecto de esta liberalización fue tremendo y muchas empresas textiles españolas se vieron obligadas a echar el cierre ante la imposibilidad de competir a esos precios. Entre las empresas que lograron sobrevivir se contaba Fibras Textiles Sánchez (Textol), una pequeña compañía familiar de la localidad salmantina de Béjar (Salamanca) con más de 30 años de vida que ahora, además de sábanas o mantas, ha dado el salto a la confección del producto más demandado en la actualidad: las mascarillas.

A comienzos de año, con la llegada desde China de las primeras noticias sobre fallecimientos por el coronavirus, la compañía comienza a darle vueltas a la idea de producir mascarillas. “Pensábamos que iba a suceder algo gordo en España y que era una oportunidad que teníamos que aprovechar”, explican desde la compañía. Una buena idea es fundamental para un negocio. Pero tener dinero para sacarla adelante es casi más importante. Por eso, Textol buscó un socio industrial y financiero. Lo encontró en Ia compañía ICW Holding, que le aportó los recursos necesarios, 850.000 euros -aunque la inversión total prevista es de 1,5 millones de euros-, con los que para poner en marcha Mascarillas Bejar.

Con este primer desembolso, Textol adquirió una máquina en China -"no hay otro lugar donde comprarla en este momento", aclaran- para echar a andar. Empezó a producir mascarillas quirúrgicas homologadas de tres capas a mediados de marzo, a un ritmo de entre 80.000 y 140.000 unidades diarias, y las ventas llegaron desde el primer momento. “Hasta ahora, hemos vendido más de dos millones de unidades. Todas a través de nuestra página web y todas a particulares. No tenemos ningún gran acuerdo con hospitales o u otras organizaciones”, explican desde la compañía, que próximamente empezará a vender fuera de España. Un éxito que atribuyen no sólo a la alta demanda que existe en este momento del producto, sino también a la mascarilla en sí que ellos ofrecen. “La gente está muy concienciada con el tema de la fabricación española y europea. Es marca de garantía y de calidad, frente a las dudas que les ofrecen a muchos algunas de las que vienen desde China”, aseguran desde la compañía. Su precio, IVA incluido, está por debajo de los 0,96 euros por unidad fijados por decreto por el Gobierno. La caja de 100 unidades, la más pequeña, se ofrece en su web a 0,91 euros cada mascarilla con impuestos incluidos.

Empleo

El negocio de las mascarillas no sólo ha permitido a la firma mantener en marcha su actividad sino que la ha disparado. Antes de ponerlo en marcha, en su fábrica trabajaban seis personas. Desde que arrancaron la producción de estos artículos, entre la fábrica y la atención los empleados la empresa ha creado 18 puestos de trabajo. Pero cuando lleguen las nuevas máquinas el día 22 de mayo, la empresa aumentará su personal de fábrica en 26 para montar tres turnos de producción de 24 horas que trabajarán de lunes a domingo. La compañía espera tener a mediados de junio seis máquinas instaladas que le permitirán incrementar su ritmo de producción a entre 600.000 y 700.000 mascarillas diarias, lo que les permitirá para entonces incrementar su plantilla hasta los 60 efectivos.

Aunque Textol asegura que seguirá enfocada en su negocio textil tradicional de cara al futuro, también admite que la división de mascarillas ha llegado para quedarse. “Es verdad que es un negocio de volumen alto y rentabilidad baja. Pero creemos firmemente que es vital que esta industrial de la salud textil no dependa en exclusiva de China”, afirman. “Aspiramos a que nuestro mercado sea Europa, no solo España. Y creemos que Europa quiere tener fabricantes europeos”, aseguran desde la compañía.

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